martes, 27 de septiembre de 2011
viernes, 23 de septiembre de 2011
1 MEGAVATIO = 6 AVES MUERTAS
Según la American Wind Energy Association, cada megavatio instalado de energía eólica está matando entre uno y seis aves al año. Si los planes de los ambientalistas, los lobies energéticos, y el gobierno continúan, para 2030 se producirá un 20% de la energía con parques eólicos, y se matarán al menos 300.000 aves al año.
Una juez ordena derribar un parque eólico con 33 molinos en Lleida
La mayoría de los 33 molinos de viento del parque eólico de la sierra del Tallat, en Lleida, deben ser derribados. Lo ordena una sentencia de un juzgado contencioso-administrativo, que considera nula la licencia de obras otorgada a Acciona. La demanda fue presentada por la plataforma Salvem El Tallat, que denuncia la "agresión paisajística" y ambiental que supone el parque.
La resolución condena al ayuntamiento de Vallbona de les Monges, que en 2006 dio la licencia para levantar los molinos, a "demoler las instalaciones" y "reponer los terrenos a su estado original". "La tolerancia en esta materia lleva a una inaceptable situación de hechos consumados (...) con el impacto paisajístico comportan", subraya la magistrada.
El parque eólico empezó a funcionar a fines 2007. Sus 33 aerogeneradores se elevan a 80 metros de altura y suman una potencia de 49,5 megawatios. La empresa afectada, que invirtió en las instalaciones 50 millones, recurrirá la sentencia ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).
El año pasado, vecinos y ecologistas presentaron una demanda para pedir la demolición del parque y la replantación forestal. Según un estudio de la Universidad Barcelona, la sierra es una importante zonas de paso de aves migratorias. Además, el parque deja un fuerte impacto visual en la ruta del Císter, en el triángulo formado por los monasterios de Poblet (patrimonio de la humanidad), Vallbona y Santes Creus. La sierra es uno de los atractivos naturales de esa ruta turística.
Como demostrar ante un juez el daño ambiental es complejo, la plataforma buscó irregularidades por vía administrativa. Su principal argumento es que un parque eólico debe emplazarse en terrenos que cuenten con un plan general. El Ayuntamiento de Vallbona, dice la sentencia, no disponía de ese planeamiento que determine, "previo análisis y evaluación ambiental", las reservas de suelo para emplazar una instalación de tal magnitud.
Sin esa figura urbanística, el consistorio no podía otorgar una licencia para construir un parque eólico en suelo no urbanizable. No existió, pues, "suficiente cobertura jurídica" y por lo tanto, no se lesiona ningún "derecho preexistente", ya que Acciona, subraya la sentencia, "no puede construir dónde y cómo quiera".
Es la segunda sentencia que la abogada del colectivo, Elena Moreno, gana contra el parque eólico. En la primera de ellas, dictada en noviembre de 2008 (con los molinos ya en marcha) el TSJC anuló la autorización energética, pero no ordenó derribo alguno. De los 33 aerogeneradores de la sierra del Tallat, 25 están en Vallbona. Los ocho restantes están en Passanant y, en principio, no quedarían afectados por la sentencia. Aunque sin la subestación eléctrica y las líneas de interconexión del municipio de Vallbona, tampoco podrían funcionar.
JESÚS GARCÍA - Barcelona - 17/05/2011 (El PAIS)
La resolución condena al ayuntamiento de Vallbona de les Monges, que en 2006 dio la licencia para levantar los molinos, a "demoler las instalaciones" y "reponer los terrenos a su estado original". "La tolerancia en esta materia lleva a una inaceptable situación de hechos consumados (...) con el impacto paisajístico comportan", subraya la magistrada.
El parque eólico empezó a funcionar a fines 2007. Sus 33 aerogeneradores se elevan a 80 metros de altura y suman una potencia de 49,5 megawatios. La empresa afectada, que invirtió en las instalaciones 50 millones, recurrirá la sentencia ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).
El año pasado, vecinos y ecologistas presentaron una demanda para pedir la demolición del parque y la replantación forestal. Según un estudio de la Universidad Barcelona, la sierra es una importante zonas de paso de aves migratorias. Además, el parque deja un fuerte impacto visual en la ruta del Císter, en el triángulo formado por los monasterios de Poblet (patrimonio de la humanidad), Vallbona y Santes Creus. La sierra es uno de los atractivos naturales de esa ruta turística.
Como demostrar ante un juez el daño ambiental es complejo, la plataforma buscó irregularidades por vía administrativa. Su principal argumento es que un parque eólico debe emplazarse en terrenos que cuenten con un plan general. El Ayuntamiento de Vallbona, dice la sentencia, no disponía de ese planeamiento que determine, "previo análisis y evaluación ambiental", las reservas de suelo para emplazar una instalación de tal magnitud.
Sin esa figura urbanística, el consistorio no podía otorgar una licencia para construir un parque eólico en suelo no urbanizable. No existió, pues, "suficiente cobertura jurídica" y por lo tanto, no se lesiona ningún "derecho preexistente", ya que Acciona, subraya la sentencia, "no puede construir dónde y cómo quiera".
Es la segunda sentencia que la abogada del colectivo, Elena Moreno, gana contra el parque eólico. En la primera de ellas, dictada en noviembre de 2008 (con los molinos ya en marcha) el TSJC anuló la autorización energética, pero no ordenó derribo alguno. De los 33 aerogeneradores de la sierra del Tallat, 25 están en Vallbona. Los ocho restantes están en Passanant y, en principio, no quedarían afectados por la sentencia. Aunque sin la subestación eléctrica y las líneas de interconexión del municipio de Vallbona, tampoco podrían funcionar.
JESÚS GARCÍA - Barcelona - 17/05/2011 (El PAIS)
Peligro: parque eólico mal puesto.
Que los parques eólicos matan aves se sabe. Pero para minimizar esa mortandad, la ubicación de los aerogeneradores se somete a evaluación de impacto ambiental. Sin embargo, un estudio publicado por investigadores españoles en la revista científica Journal of Applied Ecology demuestra ahora la inutilidad de esos estudios. Tras una detallada campaña de análisis de los molinos en Tarifa y las aves que aparecían muertas, la conclusión es que la normativa está mal hecha: que las aves aparecen muertas en sitios considerados seguros y a veces no hay mortalidad en algunos de los lugares en teoría más peligrosos.
Miguel Ferrer, uno de los responsables del trabajo, sintetiza: "Hemos puesto parques en sitios que no deberían estar y hemos vetado localizaciones con poco impacto". Las implicaciones de este trabajo son enormes, porque la eólica es una fuente de energía creciente en España y cada vez el rechazo de algunos ecologistas por el impacto sobre las aves de los aerogeneradores crece.
Ferrer, investigador de la Fundación Migres, cuenta que en el Estrecho, uno de los lugares con más viento de la Península y ruta de migración de aves, "aparecían aves muertas a pesar de que los parques en teoría estaban estudiados para que no fuera así, así que decidimos ver qué pasaba". Y sin embargo, antes de colocar los molinos, los promotores debían estudiar durante un año la población de aves en la zona, la proximidad de nidos de especies amenazadas...
El equipo de Ferrer, con financiación de las propias eléctricas, analizó 53 emplazamientos de parques eólicos (20 en los que fueron aprobados y 33 que fueron descartados por impacto ambiental). En la zona hay 252 aerogeneradores de diferentes modelos con alturas de entre 106 y 170 metros. Tras 3.621 jornadas de observación aparecieron 596 animales fallecidos por colisiones con las aspas. Sin embargo, la aparición de las aves muertas no guardaba relación con el peligro identificado en la evaluación de impacto ambiental: "Nuestro resultado sugiere que no hay una relación clara entre el riego predicho durante el proceso de evaluación de impacto ambiental y la mortalidad de aves".
El investigador resume: "El trabajo apunta que se debería cambiar la metodología de evaluación de impacto ambiental en parques eólicos. Hemos visto que hay una gran variabilidad dentro del mismo parque eólico. Hay molinos en los que caen muchos animales y otros en los que ninguno. No se debe mirar todo el parque".
Juan Carlos Atienza, de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/Birdlife), considera que el problema no es tanto de normativa como de que los estudios de impacto ambiental que realizan los promotores eólicos contienen a menudo lagunas flagrantes. "Analizamos 109 estudios de impacto ambiental para parques eólicos en Extremadura y ni uno tenía los datos que debía tener para conocer realmente su afección a las aves". La SEO ha denunciado la existencia de parques eólicos incluso en zona de urogallo cantábrico (en peligro de extinción) y en el que los promotores habían ignorado la existencia de la colonia amenazada.
RAFAEL MÉNDEZ - Madrid - 20/09/2011 (El PAIS)
Miguel Ferrer, uno de los responsables del trabajo, sintetiza: "Hemos puesto parques en sitios que no deberían estar y hemos vetado localizaciones con poco impacto". Las implicaciones de este trabajo son enormes, porque la eólica es una fuente de energía creciente en España y cada vez el rechazo de algunos ecologistas por el impacto sobre las aves de los aerogeneradores crece.
Ferrer, investigador de la Fundación Migres, cuenta que en el Estrecho, uno de los lugares con más viento de la Península y ruta de migración de aves, "aparecían aves muertas a pesar de que los parques en teoría estaban estudiados para que no fuera así, así que decidimos ver qué pasaba". Y sin embargo, antes de colocar los molinos, los promotores debían estudiar durante un año la población de aves en la zona, la proximidad de nidos de especies amenazadas...
El equipo de Ferrer, con financiación de las propias eléctricas, analizó 53 emplazamientos de parques eólicos (20 en los que fueron aprobados y 33 que fueron descartados por impacto ambiental). En la zona hay 252 aerogeneradores de diferentes modelos con alturas de entre 106 y 170 metros. Tras 3.621 jornadas de observación aparecieron 596 animales fallecidos por colisiones con las aspas. Sin embargo, la aparición de las aves muertas no guardaba relación con el peligro identificado en la evaluación de impacto ambiental: "Nuestro resultado sugiere que no hay una relación clara entre el riego predicho durante el proceso de evaluación de impacto ambiental y la mortalidad de aves".
El investigador resume: "El trabajo apunta que se debería cambiar la metodología de evaluación de impacto ambiental en parques eólicos. Hemos visto que hay una gran variabilidad dentro del mismo parque eólico. Hay molinos en los que caen muchos animales y otros en los que ninguno. No se debe mirar todo el parque".
Juan Carlos Atienza, de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/Birdlife), considera que el problema no es tanto de normativa como de que los estudios de impacto ambiental que realizan los promotores eólicos contienen a menudo lagunas flagrantes. "Analizamos 109 estudios de impacto ambiental para parques eólicos en Extremadura y ni uno tenía los datos que debía tener para conocer realmente su afección a las aves". La SEO ha denunciado la existencia de parques eólicos incluso en zona de urogallo cantábrico (en peligro de extinción) y en el que los promotores habían ignorado la existencia de la colonia amenazada.
RAFAEL MÉNDEZ - Madrid - 20/09/2011 (El PAIS)
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